Los enemigos del conocimiento

BE06

“La diferencia básica entre un hombre ordinario y un guerrero es que el guerrero toma todo como un reto, mientras que un hombre ordinario toma todo como una bendición o una maldición.”

Carlos Castañeda

En el hermoso libro Las Enseñanzas de Don Juan, Carlos Castañeda, un joven antropólogo, busca ser guiado en el camino del conocimiento Yaqui, tratando desesperadamente de obtener la fórmula para convertirse en un hombre de  conocimiento y un guerrero.

En un momento en el libro, Carlos le pregunta a su maestro, Don Juan, acerca del camino que debe de recorrer alguien para llegar a ser una persona de conocimiento. Don Juan finalmente acepta compartir los pasos del viaje, y le explica cuáles son los enemigos que las personas de conocimiento van a enfrentar en su vida: las cuatro grandes batallas.

“El miedo es el primer enemigo que uno debe derrotar.” Todos en algún momento de nuestra vida vamos a enfrentar el miedo. Ante éste, tenemos dos opciones: evitarlo o enfrentarlo. Aquellos que decidamos enfrentarlo y libremos la batalla, estaremos eligiendo un camino de conocimiento. Esto significa, viéndolo desde el punto de vista de desarrollo, asumir la propia responsabilidad. El maestro sugiere que los pocos que logran ganar la batalla al miedo no volverán a enfrentarlo en su camino. Desde mi perspectiva, no es que las personas dejemos de sentir miedo en nuestro camino, sino que cuando aparece el miedo, sabemos que podemos enfrentarlo. Esto podríamos entenderlo desde un punto de vista de desarrollo como un proceso de “integrar y trascender”.

De acuerdo a Don Juan, una vez que la persona ha derrotado al miedo, gana claridad. Lo logra porque entiende que el miedo es una emoción que reside dentro de la persona; que, en realidad, es independiente de aquello que produce el miedo. Por ejemplo, hay quienes nos paralizamos al ver un perro en la calle; y otros que, porque convivimos con perros, no nos amenazan. No es el perro lo que produce el miedo, sino la experiencia de la persona frente al perro lo que genera esta emoción. Así que cuando “uno enfrenta y vence al miedo, ganará claridad y la claridad se convertirá en el segundo enemigo,” continua Don Juan. El maestro dice que aquel que ha logrado claridad en su camino entiende y puede ver que las cosas son separadas de las emociones; que una vez derrotado e integrado el miedo, nos permite ver con mucho más claridad la situación. Ahora bien, de todos aquellos que logramos vencer al miedo y ganar claridad, sólo pocos nos damos cuenta que ahora la claridad es el siguiente enemigo del ser humano: ahora creemos que el mundo es como nosotros lo vemos; ya no tenemos miedo y estamos seguros que las cosas son sólamente como nosotros las vemos. Sin embargo, cuando logramos darnos cuenta que ahora la claridad es nuestro enemigo, se produce un acto de consciencia. Ahora es necesario ganar esta segunda batalla.  Diríamos que, por ejemplo, la primera batalla es un acto de valentía y la segunda es un acto de consciencia.

“Aquellos que enfrentan la claridad ganan poder, y pocos de ellos se dan cuenta que ahora el poder es el tercer enemigo,” continúa explicando el maestro. Somos valientes ante el miedo y hemos creado consciencia. Esto genera una sensación de absoluta libertad frente a las circunstancias de la vida, lo que nos hace pararnos en el mundo con mucha mayor certeza y presencia.

Sin embargo, pocos se dan cuenta que ahora el poder se ha convertido en su nuevo enemigo: el poder inhibe el miedo y la claridad. Muy pocos lo enfrentan y conquistan. Pocos ganan la batalla contra el miedo, la batalla que ganamos por medio del desapego, de soltar. Quizá uno de los retos más difíciles de estar apegado al poder y lo que esto trae a nuestra vida no es sólo seductor, sino intrínseco al lugar que hemos conquistado. Soltar y dejar ir al poder produce ansiedad ya que nos hemos identificado con él. “Yo soy poderoso.”

Por último continúa el maestro: “Para aquellos pocos que se dan cuenta que el poder se ha convertido en el enemigo y han tenido éxito, el último enemigo los estará esperando: el tiempo. Éste será el único que sólo los sabios van a enfrentar en la batalla y sólo unos cuantos tendrán éxito. Cuando este enemigo aparece estamos viejos y cansados”.

Este último enemigo es el que más me conmueve. Primero, porque me conecta con la sabiduría de los viejos que han recorrido el camino y que, en muchos casos, reconocen que es tarde ya para corregir errores. Y segundo, porque reflexiono en el presente y me doy cuenta que el tiempo que tengo es el único que poseo para enfrentar el miedo, la claridad y el poder.

Cuando leí Las Enseñanzas de Don Juan, quedó grabado en mí un camino de sabiduría. Más que un paso por paso, lo que reconozco es un especie de ciclo, que desde la perspectiva de desarrollo puede ser que se repita varias veces en la vida. Y aunque el orden en que se presenta resulta fácil de entender, es difícil de hacer.

En los diferentes caminos de desarrollo se encuentran similitudes. Todos coinciden en la capacidad de enfrentar y responder a las batallas que nos presenta la vida; en que hacerlo conscientemente implica responsabilidad e integridad. Esto es lo que nos permite evolucionar en nuestro nivel de desarrollo y ampliar nuestra capacidad de respuesta para el siguiente desafío.

No hay que perder el tiempo… hay que ganarlo.

Los enemigos del conocimiento

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