¿Qué significa practicar?

BE07

“La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica.”

Aristóteles

En su libro Outliers, Malcom Gladwell hace un excelente ensayo acerca de por qué hay personas que sobresalen. De todas las características que el autor descubre en su trabajo, algunas no son controlables. Por ejemplo, si Steve Jobs hubiera nacido en 1952 en vez de en 1955, no hubiera estado en el momento preciso en que la industria del cómputo personal nació. Es decir, hay circunstancias que no controlamos que son determinantes para el éxito. Sin embargo, esto no es suficiente. Gladwell señala una arista de este modelo que resulta además de fascinante, liberadora: se trata de las diez mil horas de práctica. Según el trabajo de Gladwell, aquellos que nacieron en el lugar adecuado y en el tiempo adecuado, necesitaron practicar por lo menos diez mil horas antes de poder ver el éxito. En la preparatoria, Bill Gates programó diez mil horas antes de desarrollar su famoso sistema operativo DOS en Microsoft. Mozart practicó diez mil horas el piano antes de conocer la fama como músico, y lo mismo sucedió con los Beatles. Diez mil horas parece ser la marca a romper y diez mil horas parece ser el constante en aquellos que han logrado maestría en algo.

En una entrada pasada, hablamos sobre la importancia de definir nuestras metas de este año a partir de un propósito superior. Es decir, en quién me quiero convertir. También, señalamos que una vez que nos conectamos con nuestro propósito superior lo que sigue es practicar, practicar y practicar. La práctica es el único camino evolutivo y de desarrollo que en la humanidad hemos conocido para, efectivamente, acceder a niveles superiores. Todas las tradiciones fundamentan el camino de desarrollo en la práctica. Cortar leña y cargar agua, de acuerdo a los budistas; orar y practicar la vida simple, dicen los mormones; y vivir observando los mandamientos, según los católicos. Para algunos es correr todos los días y para otros meditar, o hacer yoga. Cuando cualquier actividad es repetida consciente y sistemáticamente se vuelve una práctica. Estas prácticas son el único camino para poder convertirnos en  aquello que queremos. “Wax on, wax off” le dijo el Sr. Miyagi a Daniel en Karate Kid.

Entonces, la pregunta es: si una persona -según demuestra Gladwell- adquiere maestría en algo después de diez mil horas de práctica, ¿yo qué elijo practicar? Y si lo que elijo está alineado con la persona en quien me quiero convertir, mi práctica cobrará sentido.

Un año tiene aproximadamente 8,760 horas. Si restamos ocho horas de sueño y ocho horas de trabajo, nos quedan aun 8 horas al día. Si le quitamos tres de alimentos, una de aseo personal y 3 de transporte y de convivencia, nos queda una hora al  día para practicar. Es una hora al día que practicando cinco veces por semana, nos lleva a  260 horas al año, lo cual supone que para acumular diez mil horas tendríamos que destinar 38 años de nuestra vida.

Esta cifra puede resultar alarmante e incluso desmotivante —una hora diaria de lunes a viernes, durante 38 años para lograr maestría en algo no entusiasma mucho— y de ahí que recurramos cada vez más a las soluciones fáciles y rápidas y las promesas de mercado de: “los 7 pasos” para ser el amante más eficaz del mundo, o el mejor vendedor… Pero, dejando a un lado esas propuestas mediáticas, este año yo cumplí 48 años, es decir que ya he pasado más de las diez mil horas, una hora diaria. Es decir, si yo hubiera elegido tocar el piano a los diez años, hoy podría, de haber aprovechado esa hora diaria, ser un pianista respetable. Y esto es sólo una hora diaria, de las 12 o 18 que pasamos en vigilia.

Ahora mira tu trabajo, 8 horas (en el mejor de los casos) por día. Haciendo la misma cuenta, se requieren menos de cinco años para adquirir maestría en lo que haces. Diez mil horas haciendo tu trabajo de manera consciente, son suficientes y en años pocos, para que puedas moverte de un nivel a otro. Mira en tu entorno profesional, mira a quiénes admiras por su desempeño: entre ellos y tú sólo hay 10,000 horas de práctica.

Reflexionemos en aquello a lo que le podemos dedicar, si acaso, una hora al día. ¿En qué pasamos una hora diaria que podríamos aprovechar mejor? ¿A qué dedicamos conscientemente una hora al día que podría llevarnos a la maestría? Sé que hoy tengo una hora disponible y sé que he elegido transformarme con maestría en aquella persona que quiero ser. Sé, también, que hay algo superior que me mueve. Aprovechar con consciencia una hora al día para practicar algo que nos conecta con eso que queremos ser es sin duda el mejor abono que tenemos a nuestro capital de desarrollo.

¿Qué significa practicar?

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