El jefe no tiene la razón …pero defiende el orden

BE11

“Gestión es hacer las cosas bien, liderazgo es hacer lo correcto”

 Peter Drucker

 El dilema al que nos enfrentamos todos conforme vamos subiendo de puesto en las organizaciones, es el de la competencia. Para ganar, alguien tiene que perder. Así hemos operado durante años y así hemos tenido buenos e inclusive extraordinarios resultados. Sin embargo, como hemos dicho en muchas ocasiones, esto parece ya no ser suficiente o inclusive no ser la mejor estrategia.

En los negocios abundan los ejemplos de dicho liderazgo para llegar al éxito, pero a pesar de sus resultados concretos, podemos también ver que tienen un lado que, más que construir,  destruye. El problema radica en que el líder de la organización que ha tenido éxito, lo ha conseguido generalmente porque se ha aferrado a tener la razón. Ciertamente, su punto de vista y sus acciones, en muchos casos, son asertivas y tienen resultado en el negocio. Por lo mismo, explorar otros caminos podría resultar, para muchos, además de innecesario, poco rentable. Sin embargo, existe otro tipo de liderazgo. Líderes que, al paso del tiempo, dejaron un balance más positivo no sólo en los resultados de la propia organización, sino también con los equipos de trabajo. Ambos tipos de líderes comparten la pasión, la dedicación, la disciplina y la energía focalizada. La diferencia radica en su forma de resolver los desafíos del negocio.

Imaginemos dos diferentes escenarios: en el primero, el líder ha conseguido el éxito a través de competir y ganar, de demostrar poder y fuerza, y de ocupar un lugar en la organización fincado en demostrar su perspectiva y lograr resultados. En el segundo, el líder ha logrado los mismos resultados pero, en el camino, su equipo de trabajo y él han desarrollado y ejecutado estrategias para enfrentar los desafíos en los que no sólo él tiene la razón, sino que el equipo tiene la razón; donde todos han aprendido a analizar y enfrentar los desafíos sintiéndose bien y siendo conscientes del crecimiento que han tenido como equipo. A esto nosotros le llamamos líder consciente y deja en los miembros del equipo una experiencia de autorrealización y crecimiento.

Aunque los resultados del primer líder sean efectivos, existe un riesgo, pues es probable que en algún momento falle y que al defender su punto, encuentre a alguien que demuestre mayor razón o mejores resultados. Es muy probable que miembros de su equipo estén satisfechos por los resultados pero insatisfechos de trabajar con él en su quehacer cotidiano. También, dado que para ganar hay que competir, es probable que algunos de los integrantes del equipo estén peleando por debajo de la mesa para tener un mejor lugar en el equipo y demostrar que tienen la razón. Esto no es sostenible, pues con el tiempo, el costo del desempeño para la organización puede ser altísimo. Si el encargado de mercadotecnia, el de producción o el de finanzas se enfoca en demostrar que  tiene la razón, tomarán decisiones con un alto costo  potencial para la empresa, solamente por demostrar su punto. Es justo esta arrogancia de demostrar que yo tengo la razón la causa para un probable menor desempeño.

En el caso del segundo líder, con quién su equipo está acostumbrado a integrar perspectivas, a dialogar para encontrar mejores soluciones y a ponerse de acuerdo en lo que es verdadero para todos, lo que prevalecerá en el grupo será admiración, no sólo por el líder, sino auto-admiración en cada uno, a raíz de su desempeño en el equipo, sensación de éxito y de realización. Este escenario sería prácticamente imposible de lograr con un jefe que está orientado a demostrar que él  tiene la razón porque quiere ganar.

En ambos escenarios el jefe tiene la última palabra, es su prerrogativa y su responsabilidad. Sin embargo, en el primer caso, el líder corre el riesgo de que por haber dejado fuera al equipo durante el proceso estratégico, se pierda la oportunidad de cambiar el rumbo del negocio; mientras que en el segundo caso, el líder da la última palabra sólo después de haberse asegurado de que todos han expresado su perspectiva y han entendido la perspectiva de los demás. Desde el punto de vista económico y de desempeño, el segundo escenario resulta mucho más seguro y mucho más rentable. Aquellos equipos que son lidereados por una persona cuyo modelo mental es el de la humildad y el de la autorrealización, además de ser más efectivos, pueden impactar significativamente más en el éxito del negocio.

El jefe no tiene la razón …pero defiende el orden

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s