Elección 2018: Cuatro principios y una acción.

Entonces México querido, ¿Qué esperarías de mí como ciudadano para éstas elecciones?

Si México hablara y nos dijera a los mexicanos qué es lo que desde su perspectiva es mejor, tal vez podría finalmente abandonar mi necesidad de justificar, aquí y allá, en la arena política, en la arena social, por qué lo que yo creo que es mejor para México es lo mejor. Solo tú México, podrías decir qué es lo mejor.

pexels-photo-109919.jpegEn esta segunda parte de la reflexión acerca de cómo elegir lo más consciente posible en las siguientes elecciones, intentaré esbozar de manera general cuatro principios y una acción que pueden servir para el proceso de ir definiendo mi intención de voto.

Unas nota antes de comenzar.

Primero. Estos principios no serán populares, seguro, porque parten del principio lógico de que nadie tiene “la razón”, especialmente yo (y tú); en todo caso lo que vemos es parcialmente verdadero. Por lo que no son útiles cuando se trata de defender posiciones. De hecho, desde mi perspectiva, “defender posiciones” no sólo habla del nivel de desarrollo (limitado) de quién las defiende, sino que es justamente lo que puede atrapar el desarrollo de un grupo social hacia algo mejor para todos.

Segundo. Estos principios carecen de autoridad intelectual, política, cívica o social, incluso moral. Es más en cierto sentido son bastante “rupestres”; pero tienen como fin ser un sustento operativo muy práctico en el desarrollo de la propia consciencia frente al acto de elegir.

Tercero.  Estos principios asumen que en realidad es mucho más determinante en el futuro de nuestro país la consciencia de cada uno de nosotros, que quién resulte ganador, porqué el reto mayor no es quién nos gobierna sino como desde nuestro lugar civil nos aseguramos de que los servidores públicos sirvan calificadamente y no “se sirvan”. Desde luego que tenemos los gobiernos que nuestro nivel individual de consciencia sumado en el colectivo, merece. De ahí que la tarea no es tanto seguir al mejor, como ser mejor yo (todos).

Cuarto. Están expresados en primera persona, porqué es lo que yo pienso aplicar y lo comparto.

Así pues, de manera sucinta los comparto aquí, aunque elaboraré uno por uno con mayor profundidad en entregas subsecuentes.

Principio Uno. Integro perspectivas.

En cada conversación y en cada comunicado, indago para tratar de entender con la mayor claridad posible lo que la otra persona ve;   lo que los demás ven. Sin juzgar, porque es lo que ven y para ellos es verdad. Indago con todas las posiciones: izquierda, derecha, centro. Militantes, periodistas, conservadores, liberales, ricos, pobres y medios. Godinez, intelectuales, millenials y viejos. Fresas y no tan fresas. Trabajadores, empresarios, obreros. En fin. Que de aquí a julio me toparé con un buen mosaico de personas que tienen seguro, algo de razón.  Mi trabajo será ir tejiendo una versión más completa de la realidad y quizá, como veremos más adelante, poder “dialogar con México” en busca de un veredicto final, antes de emitir mi voto.

Principio Dos. Mantengo objetividad radical.

Cero consumo de contenido proselitista de ninguno de los contendientes y de todos sus seguidores. La regla es simple: opinión sobre contenido “objetivo” no es contenido, es subjetividad pura. Cero consumo de memes. Cero lectura y re-circulación de opiniones en facebook y twitter. Cero videos que prueban que tal o cual se contradice, o miente o lo que sea. Cero por respeto (a la inteligencia, aunque sea a la mía). Cero engancharme con “dicen que…”, “yo sé que fulanito…”, “mí amigo es el mejor amigo de sutanito y le consta que….” Voy a ir a leer las propuestas de cada uno en su sitio oficial. Voy a ver íntegros algunos discursos y algunas entrevistas. No los resúmenes; que ahí está la manipulación.  No me olvido que Trump ganó la elección gracias a  Facebook. No por sus seguidores, sino por todos los que no lo queríamos y retransmitimos tanto lo que “no” que los algoritmos de la comunidad en línea aprendieron a presentarnos todo el tiempo justo eso y así se posicionó y comenzó su carrera.

 

Un buen ejemplo de esto son las intervenciones de cada uno de los tres candidatos en la Convención Nacional Bancaria. Vi todas las intervenciones íntegras y luego leí los comentarios en las redes sociales: Increíble la des-contextualización cuando se citan sólo frases parciales. De hecho, en referencia al principio uno, integrar perspectivas, llama la atención cómo en lo general no hay diferencias sustanciales (en estas intervenciones al menos), sino en muchos casos complementariedad. Si bien es verdad que no tiene sentido seguir pensando en el petróleo, por ejemplo,  como una inversión estratégica, también es verdad que en lo que el mercado de autos eléctricos madura, es de sentido común aprovechar lo que tenemos y dejar de importar gasolina. De la “refinería a todos tememos un Tesla” hay un gran salto y no hay atajo.

Principio Tres. “Lo mejor para todos”

A lo largo de estos meses voy a reflexionar sobre el significado de este momento histórico y lo que para mi es importante. No lo voy a hacer porque lo que realmente importe es lo que a mi me importa, sino porque espero poder reconocer que lo más importante es lo que sea más importante para todos.  Porqué si encuentro significado en algo más que las limitadísimas creencias y perspectivas de los grupos sociales en los que me muevo y que en cierta medida constituyen un condicionamiento ontológico de la realidad que vivo, emitiré un voto más responsable y menos alienable. En cierto sentido un voto más libre, incluso de mis propias limitaciones.

Principio Cuatro. No elijo por el candidato.

El que resulte ganador va a perder, literalmente, a la mitad del país.. El ganador, será de inicio un perdedor.  Y Con el ejército a su disposición demostrará su nivel no sólo de inteligencia emocional, sino ética y moral. Cualquiera que gane resulta increíblemente ingenuo si considera que “él lo puede lograr”. El verdadero reto no es quién gana, sino como responden los que pierden. Ya desde ahora es triste escuchar a los empresarios asustados por el “Chávez” mexicano, o a los más humildes seguros de que tal candidato sólo le importa ganar dinero, o que tal otro es aún mas corrupto porqué protegió a todos.

Una acción.

Voy a participar en algún grupo de acción civil que vigile y fomente que quién haya ganado haga bien su trabajo. Ah y no entraré en actos de corrupción. Punto.

Elección 2018: Cuatro principios y una acción.

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