¿Cuál va a ser mi elección?

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Estamos por iniciar formalmente el proceso electoral en México. Cuál es la mejor elección en cuanto a candidatos y/o a partido político se refiere? ¿Por quién voto o no voto? ¿Anulo mi voto?

Si tengo credencial de elector vigente y me interesa la construcción política de mi país, ésta es una pregunta que muchos millones de personas enfrentaremos en  los siguientes meses, regresa pues este periodo donde las amistades comienzan a tomar un matiz distinto. Aquel que como el líquido fluorescente que inyectan en las venas los médicos para conocer el estado de las arterias, encienden lo que hay en nuestro interior. Conversaciones de sábado y domingo en familia que ponen su armonía en riesgo no sólo por “si fue penal o no fue penal” o “porque le voy a las Chivas o al América” sino por quién voy a votar. Y es que votar es sin duda un reflejo de quién soy, es de hecho la expresión de quién verdaderamente soy; es la expresión de qué es lo que me importa y en qué creo o en qué ya no creo.

Si en una familia en ocasiones esto puede llevar a auténticas batallas de sobremesa, imaginemos lo que pasa a nivel a nacional. Cada pequeña conversación de estas son un reflejo clarísimo, por un lado de la topografía y variedad de nuestro entorno social, personal y por el otro de la diversidad nacional. Por ejemplo, si en todas las conversaciones que tengo alrededor de este tema en la generalidad estamos de acuerdo en que la elección de tal o cuál candidato es la correcta; si de aquí  a julio me paso escuchando los mismos argumentos de por qué hay que descartar a este o apostar por aquel, seguramente llegaré mucho más convencido a las urnas. Será interesante también preguntarme ¿Por qué es que escuché y repetí durante seis meses los mismos argumentos?

Eso habla de que la pluralidad y diversidad de mis círculos sociales es bastante pobre. Porque considerar que lo mejor para el país es lo mejor para mi y los míos habla de cierta miopía al menos acerca de la diversidad de circunstancias, de razas, de educación, de niveles sociales del resto de los mexicanos que no soy yo.

Ahora si por el otro lado durante los siguientes seis meses me he encontrado en esas sobremesas y discusiones donde escucho posiciones diversas y encontradas, es un indicador de que al menos mi interacción social es hasta en cierta medida un equivalente del reflejo  de la realidad de nuestro país. Tal vez para cuando llegue a las urnas estoy al menos un poco más informado porque he escuchado verdaderamente diversos puntos de vista.

Estos dos caminos ya son de sí un indicativo de cómo vivo la vida, sobretodo si soy de los que tiene acceso a todos los niveles y a todas las realidades. Porque es de entender que una gran parte de la población no puede fácilmente ver más allá de su entorno. ¿Pero y cuando tenemos los medios, la educación y la posibilidad de ver más allá de nuestra comunidad inmediata? Desde una perspectiva digamos de tercera persona, más objetiva, si México fuera una persona y le podríamos preguntar ¿De cara a los siguientes seis meses qué tipo de persona quieres que elija tu futuro? ¿Qué características tendría que tener esta mayoría que por voto va a elegir tu futuro?

Porque si bien la democracia es un estado de más desarrollo en nuestro progreso social y la República es sin duda un avance fundamental con respecto a otras formas de gobierno como la monarquía o la dictadura, sigue siendo un nivel todavía perfectible y desde cierta altura subdesarrollado porque en realidad asume y parte del principio de que unos ganan y otros pierden. Así que si le preguntáramos a México: México ¿Cómo quieres que sean las personas que te elijan por mayoría? Quizá una posible respuesta sería: “Me gustaría todos estuvieran de acuerdo, que no hubiera mayoría. Porque cuando unos ganan, otros pierden y no me va bien.”

A lo que contestaríamos “Sí, idealmente es lo que quisiéramos pero en este momento no estamos listos para tomar decisiones y ponernos de acuerdo en consenso. A lo sumo lo que tenemos es un procedimiento de votación en el que unos van a perder y otros van a ganar. Así que México, te vuelvo a preguntar: “Dime cómo es esa persona prototipo de esta mayoría que va a decidir tu futuro: una persona apasionada por defender sus ideas y a su grupo sean los de derecha, sean los de izquierda, sean los ricos, sean los pobres, sean los indígenas, sean los guerrilleros, sean los industriales… o este grupo de  personas compuesto por individuos que se han formado una opinión educada y responsable después de indagar y entender todos los puntos de vista.

Creo que México diría sin duda: “por favor que elijan aquellos que están pensando no en su beneficio, sino en lo que es mejor para México.”

En la siguiente serie de posts intentaré desarrollar un modelo integral de participación civil muy simple, que yo pueda poner en práctica al elegir. Por el momento la pregunta es así: Si hoy fuera la elección, ¿Tienes claro qué es lo mejor para todos los mexicanos? ¿Votarías pensando en lo mejor para México o en lo mejor para ti y tu grupo?

¿Cuál va a ser mi elección?

Carta abierta a los candidatos independientes.

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Ser candidato independiente no es tan difícil; ser un líder ínter-dependiente está, como seguro diría El Bronco, más canijo.

Ustedes, los que ya ganaron y los que están planeando ganar, han experimentado algo que no muchos mexicanos entendemos: la fuerza de ser independientes, de liberarse.  Quizá pensaron “no necesito un partido oficial…puedo irme por la libre” y se lanzaron. O como en el caso de Margarita Zavala, lo están pensando. Pero independizarse, lanzarse y ganar, sólo los pone dentro del sistema de nuevo. Así es; Gobernador, Diputado o futura Presidente, por más independiente que usted sea, una vez electo estará inmerso en la perversa maquinaria de poder, con poca capacidad de maniobra en el mejor caso y en el peor, podría terminar cediendo en sus principios sedado por el surreal efecto de la adulación. Imagine ¡ahora sí lo va a recibir la Reina Isabel y podría salir en la portada del Hola! O en la del Time..”This Indie President is really saving México”.

Pero asumamos que usted logra seguir siendo Independiente ya en su cargo, porque tiene la estatura de desarrollo, el músculo ético bien ejercitado y todos los días, frente a las oportunidades de perder su independencia; es decir su libertad, usted regresa a su centro, con los pies bien puestos en la tierra, incluso cada vez más fuerte. Vaya…Gandhi, Mandela, ese tipo de liderazgo; servicial, inspirado en el bien común. De lograr mantenerse así, es muy probable que experimente una frustración increíble. ¿Se imagina tratar de mover una iniciativa de ley o un proyecto innovador que depende de la cámara de diputados o del aparato burocrático? Además de ser tan desarrollado como estos líderes que en verdad han movido al mundo, usted deberá ser increíblemente estoico. Ipsofacto sus compañeros políticos, cuales taxistas manifestándose contra Über, van a decir “aquí las cosas se hacen como siempre las hemos hecho; así que si quieres…éntrale”.

En cada charla con un compatriota es fácil distinguir su postura acerca de nuestra realidad, básicamente en el uso del verbo chingar. Unos piensan que los ricos, los políticos, los narcos, y hasta el clima nos están chingando constantemente y no hay mucho que hacer. Es más, coincidentemente muchos de ellos fastidiados por las chingaderas, deciden, finalmente, entrarle y aunque sea así tratar de ser un poco más chingones. Una manita por acá, un favorcito por allá, una comidita, unos tequilas, unas modelos, un Porche, una Bolsa Luis Vuitton (o un chingo)…una Casita Blanca. Y que tire la primera piedra el que nunca ha hecho alguna “chingadera” de estas…por pequeña que sea. Es más, el sistema es tan “chingón” que en ocasiones es literalmente imposible salir de una situación sin hacer alguna “chingaderita”.

Pero hay otro tipo de Mexicano -cada vez más- que en realidad no se entusiasman peleando ideológicamente, demagógicamente o intelectualmente con “el sistema”; reclamando injusticias o respondiendo con violencia o dejándose llevar por la inercia post-revolucionaria.

Son mexicanos que se entusiasman más en una conversación por lo que pueden progresar como personas, con sus familias y en su comunidad. Son los que saben que ningún político los va a llevar a nada mejor de lo que son, porque lo que son lo han conseguido ellos, trabajando y enfrentando la vida, muchas veces a pesar de su gobierno. No tienen tiempo que perder lamentándose. Más bien se cuidan como pueden y hacen lo que pueden movidos por un propósito superior: ser mejores a través de su trabajo, su creatividad y sus relaciones. Celebran lo bueno de la vida, incluso lo bueno que los gobiernos traen a sus comunidades y miran con pena -mucha pena- lo que no es tan bueno. Pero no se detienen ahí; porque tienen mucho que hacer. Los vemos en todos los niveles sociales y por todo el país.

Coincide que estos Mexicanos Independientes, son muchos. De hecho varios millones. Y coincide que algo en lo que todos coinciden es que saben que nadie los va a sacar de donde están, más que ellos mismos; ni siquiera usted señor(a) candidato. Por eso son independientes, porque si dependieran del gobierno o de los líderes no podrían progresar.

Es interesante que estos millones de independientes, aunque están muy ocupados saliendo adelante,  tienen en común algunas cualidades que le pueden servir a Usted como palanca cuando se enfrente al aparato que no lo (o la) va dejar mover las cosas:

-Saben que cuando se ponen manos a la obra, logran porqué así ha sido su vida.

-Disponen al menos una o dos horas a la semana para actividades que les dan significado y que normalmente son de tipo comunitario.

-Están conectados.

-Pagan Impuestos.

-Consumen bienes y servicios.

-Están por todo el país.

-Típicamente, por la vida de trabajo y superación que llevan, tienen cierta posición de credibilidad en sus núcleos familiares y sociales.

-No les interesa la actividad política; sino hacer las cosas que hay que hacer.

-No están esperando que llegue el líder que los salve. No creen que esa sea la salida.

-Cuando hay una causa que lo vale, no dudan en organizarse y ser parte de algo más grande.

Sumadas las horas disponibles, lo que consumen, lo que pagan de impuestos y lo que generan a través de su trabajo, hacen que cualquier presupuesto electoral se vea tímido y cualquier empresa de cambio sea factible. Es más, si lo reflexionáramos bien (porque yo me siento parte de este grupo) nos daríamos cuenta de que en muchas cosas no necesitamos al gobierno para nada; porque como grupo valemos más. Imagine, señor Candidato, que dejáramos de pagar impuestos cuando no estamos de acuerdo con los servicios que nuestros empleados en el gobierno nos dan, que dejáramos de comprar productos y servicios que no cumplen con ciertos principios, que organizados nos pongamos manos a la obra en resolver temas que el gobierno, por las razones que sean no puede.

En resumen, señores y señoras candidatos, no se vayan a creer eso de que ustedes nos van a salvar, porque sería un signo de que ya cayeron presas del sistema. No se les olvide que hay una fuerza despierta, activa y poderosa con la que podemos mover a México y sobretodo, no pierdan tiempo en posiciones radicales, porque resulta que ninguno de ustedes, ni de los políticos que manejan al país es suficientemente inteligente como para estar siempre equivocado; por lo tanto todos, absolutamente todos tenemos algo de razón.

Independiente, significa entonces dejar las posiciones y encontrar lo que nos interesa a todos; no hay un sólo mexicano que en el fondo no quiera paz y progreso. No se la crea, e inspire a través de su trabajo, congruencia y valor a los millones que pueden apoyarlo en los momentos difíciles y resista las tácticas que llevan a la división, a la discriminación, a los extremos moralistas y al autoritarismo. No se le olvide que muchos de estos políticos que usted crucificó como bandera de lucha, igual que usted y que yo, pudieron haber querido genuinamente algo mejor para México, pero perdieron la batalla. Las condiciones que hoy existen en México y en el mundo, para incorporar a la solución de problemas enormes a grupos de personas inteligentes y motivadas por algo superior, son históricas y a la vez, todos nos necesitamos; todos.

Carta abierta a los candidatos independientes.
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