Everything starts with I

BE14

“The question is not ‘Can you make a difference?’ You already do make a difference. It’s just a matter of what kind of a difference you want to make, during your life on this planet.”

Taken from Black Ants and Buddhists, thinking critically and teaching differently in the primary grades by Mary Cowhey.

We’ve been talking for a while about the interaction of a team while facing challenges in their organization, or even in society. From interpersonal challenges with a specific person, as your boss, your employee or friend, to the challenges of the financial statements, such as EBITDA, the We always emerges. The We component refers to what is understood as inter-subjectivity, two or more people referring to something concrete. For example: a team deciding on the best strategy to reduce costs.

Even though the world is becoming more and more automated with processes being operated by systems, nearly every challenge we face, at some point, needs to be addressed with a conversation. Whether it’s about lending, asking, negotiating or inquiring, in our daily work, almost everything is manifested, in one form or another, in an interpersonal interaction between I’s in a We space. During work, we face and solve challenges in the We dimension through conversations, but it all starts with I. In order to have more effective results for all parties, it is essential to be very clear that as We is the space to face challenges, I is the only dimension that can have a significant improvement in We and impact It: the objective reality.

Everything begins with I means everything starts by becoming aware of what I feel, dream, understand, listen, wish, what I… Because conscious or not, the entire weight of I is present, as if it were a transparent bubble that defines my experiences at the We level. Therefore it also defines the experience of the other I who are part of the We, with whom I interact.

Everything begins with I also means that if I am capable of setting the I in service of the We, every aspect of I—everything I feel, I understand, I believe and so on—is in service of a better We, in a way that honors and feels comfortable; subsequently the It, which is the challenge, together with the We and the I is in much more balance. So everything begins with I also refers to the possibility that the challenge we face can be confronted in a better way if I am aware of my impact at the I, We and It level.

A first step to practicing the I within the We, is to speak in first person. Talking about what I understand, I think, I feel and I… leaving aside the common: one, i.e. “when one works too hard, one gets stressed” or “there is always a lot of work” changing it to “when I work too hard, I get stressed” or “I have a lot of work.” Undeniably everything begins with I means that everything begins and ends where my responsibility is.

Everything starts with I

Todo comienza por yo

BE14

“La pregunta no es si puedes hacer una diferencia. Ya haces una diferencia. Es sólo una cuestión de qué tipo de diferencia quieres hacer, durante tu vida en este planeta”

Tomado del libro de Mary Cowhey: Black Ants and Buddhists, thinking critically and teaching differently in the primary grades.

Hemos venido hablando durante un tiempo, sobre los momentos en los cuales una persona o un equipo interactúan para enfrentar desafíos en su organización o en la sociedad. Desde los desafíos interpersonales con alguien específico como el jefe, el empleado, el amigo, hasta los desafíos de los estados financieros, como el EBITDA, aparece siempre el componente Nosotros. Es decir, lo que se entiende como intersubjetividad, dos o más personas refiriéndose a algo concreto, como por ejemplo, un equipo de trabajo decidiendo sobre la mejor estrategia de reducción de costos.

Aunque el mundo está cada vez más automatizado y los procesos cada vez más operados por sistemas, prácticamente todos los desafíos que enfrentamos en el día a día, en algún momento llegan a requerir una conversación; ya sea presentar, pedir, negociar o indagar, pero en nuestro trabajo cotidiano, prácticamente todo se manifiesta de una u otra forma, en una interacción interpersonal entre Nosotros. Durante el trabajo, enfrentamos y resolvemos desafíos en la dimensión Nosotros a través de conversaciones, pero todo comienza con Yo. Resulta fundamental, para poder tener resultados más efectivos para las partes, que haya la mayor claridad posible de que así como Nosotros es el espacio para resolver los desafíos, el Yo es la dimensión, la única, que puede mejorar sustancialmente los resultados en el Nosotros y el impacto en la realidad objetiva: el Ello.

Todo comienza por Yo significa que todo comienza por tomar consciencia de lo que yo siento, yo sueño, yo creo, yo entiendo, yo escucho, yo temo, yo deseo, de lo que yo… Porque consciente o no, toda la carga de Yo está presente y, como si fuera un especie de burbuja transparente que no veo, está ahí definiendo mi experiencia en el Nosotros y por lo mismo, la experiencia en el Nosotros de los otros Yo con los que interactuó. Todo comienza con Yo significa también, que si yo soy capaz de poner al servicio del Nosotros todo mi Yo, todo esto que yo siento, yo entiendo, yo creo, yo escucho… en una forma en la que yo me sienta bien y honre lo que para mí es importante, entonces el Ello, es decir el desafío junto con el Nosotros y junto con el Yo, está en mayor balance. Entonces, todo comienza por Yo significa la posibilidad de que al desafío al que nos enfrentaremos, en el y con el Nosotros puede ser enfrentado de una mejor manera si soy consciente de cómo impacta el Yo en el Nosotros y en el Ello.

Un primer paso para comenzar con el Yo en el Nosotros, es hablar en primera persona. Hablar de lo que yo entiendo, yo pienso, yo siento y yo… dejando a un lado el común: uno. “Cuando uno trabaja mucho, uno se estresa” o por ejemplo: “es que siempre hay mucho trabajo” y cambiarlo por “yo siento que  tengo mucho trabajo”. Innegablemente todo comienza por Yo significa que todo comienza y termina ahí donde yo soy responsable.

Todo comienza por yo